Acompañamiento en crisis vitales y cambios
Hay momentos en los que nada va objetivamente mal y aun así algo no encaja. Una mudanza, una ruptura, la paternidad, los cuarenta, un ascenso que no sabe a nada. No hace falta un diagnóstico para necesitar pensar en voz alta con alguien.
Con Lucía, psicóloga colegiada M-30214. Sesiones por videollamada en toda España y presenciales en Las Rozas de Madrid.
Qué cabe aquí
Decisiones que llevas meses aplazando. Cambios que elegiste y aun así te han descolocado. Cambios que no elegiste. La sensación de estar viviendo una vida correcta que no reconoces como tuya. Momentos en los que la identidad se mueve: dejar de ser hija de alguien que ya no está, dejar de ser la de siempre en el trabajo, ser madre.
También el caso más incómodo de contar: cuando no hay motivo y da vergüenza ocupar el sitio de alguien que sí lo tiene. Ese pensamiento en sí ya dice bastante y merece la pena mirarlo.
Cómo se trabaja
Este trabajo se parece menos a un tratamiento y más a poner orden. Distinguir qué depende de ti y qué no, que suele ser la mitad del alivio. Ver qué estás dando por supuesto sobre lo que «debería» ser esta etapa. Y llegar a decisiones que puedas sostener, en vez de a decisiones tomadas por agotamiento.
No creo en las terapias eternas. Muchas veces esto son unas pocas sesiones para desatascar algo, y hasta la próxima. Otras destapa algo de más recorrido, y entonces se dice.
Preguntas sobre crisis vitales y cambios
- ¿Necesito tener un problema grave para ir a terapia?
- No. La terapia no es solo para cuadros clínicos; sirve igual para pensar bien una decisión importante con alguien que no está implicado en el resultado. De hecho es de los usos más rentables que tiene.
- ¿Cuántas sesiones voy a necesitar?
- Para un desatasco concreto suelen bastar unas pocas. Lo valoramos en la primera consulta y lo revisamos por el camino: no hay permanencia ni paquetes obligatorios, así que la respuesta se va ajustando a lo que vaya apareciendo.