Terapia para la depresión y el estado de ánimo
Cuando el ánimo lleva mucho tiempo abajo, lo que más engaña es que parece la verdad. No es pereza ni falta de ganas: es un estado que se retroalimenta, y del que se sale por pasos, no por decisión.
Con Lucía, psicóloga colegiada M-30214. Sesiones por videollamada en toda España y presenciales en Las Rozas de Madrid.
Cuándo dejar de esperar a que se pase
Estar triste es sano y necesario. Lo que conviene mirar es cuando el desánimo se instala durante semanas, se lleva por delante el interés por cosas que antes importaban y empieza a comerse el sueño, el apetito, la concentración y las ganas de ver a nadie.
Hay una señal que no conviene relativizar: si aparecen pensamientos de que no merece la pena seguir, eso no es algo que haya que aguantar hasta la próxima cita. En España tienes el 024, la línea de atención a la conducta suicida, gratuita y disponible las 24 horas; si hay riesgo inmediato, el 112. Pedir ayuda ahí no cierra ninguna puerta, las abre.
Cómo se trabaja
El primer movimiento suele ser contraintuitivo. La lógica dice «cuando tenga ganas, lo haré»; la depresión se sostiene precisamente porque las ganas no vuelven solas. La activación conductual —recuperar poco a poco actividad con sentido, empezando por lo pequeño y sin esperar a tener ánimo— es una de las intervenciones con mejor respaldo, y es por donde empezamos casi siempre.
Después viene el trabajo con los pensamientos, que en depresión tienen un sesgo muy reconocible: son globales, permanentes y personales. «Siempre», «nunca», «soy». No se trata de sustituirlos por frases positivas, que no se creen y no sirven, sino de aprender a mirarlos como lo que son —interpretaciones— y contrastarlos con lo que realmente pasa.
Y hay una parte de la que se habla poco: entender qué está sosteniendo el bajón. A veces es un duelo que no se ha hecho, un trabajo insostenible, una relación que desgasta, o algo del cuerpo que conviene descartar con tu médico. Tratar el ánimo sin mirar eso es apagar la alarma sin abrir la puerta.
Qué puedes esperar
Sesiones de 50 a 60 minutos, por videollamada o en consulta. Un ritmo que se ajusta a cómo estés, no al revés: en las fases más duras, tareas mínimas y muy concretas; cuando hay más energía, se sube el listón.
Si en algún momento el cuadro sugiere que conviene valorar tratamiento farmacológico, te lo planteo y lo coordinamos con tu médico de familia o con psiquiatría. La psicoterapia y la medicación no compiten.
Preguntas sobre depresión y estado de ánimo
- ¿Estoy deprimida o solo es un bajón?
- Esa distinción no se hace por internet ni por un test, y desconfía de quien te la dé en dos líneas. Lo que sí orienta es la duración, la intensidad y hasta qué punto te está impidiendo hacer tu vida. En la primera consulta lo valoramos juntas con calma.
- ¿Y si no tengo fuerzas ni para empezar terapia?
- Es lo más habitual, y es parte del problema, no una razón para descartarlo. Por eso el trabajo empieza por pasos deliberadamente pequeños. Reservar una primera consulta es gratis, no compromete a nada y no requiere crear cuenta.